A pesar de quedar marginado del Superclásico para llegar en óptimas condiciones al partido revancha ante Corinthians, Juan Román Riquelme estuvo en La Bombonera y como siempre se hizo notar. Esta vez no fue por sus gambetas o pases al pie, sino como hincha de Boca.
Primero, antes de comenzar el partido, entró al vestuario a darle un mensaje de aliento a sus compañeros. Luego se acomodó en una de las plateas preferenciales junto a su hijo Agustín, su hermano Cristian, Clemente Rodríguez y Cristian Erbes (otros dos preservados para la Copa) y al 10 se lo vio como nunca: Cara larga con el 0-1 a los 40 segundos, aunque minutos después, con el aliento de la ensordecedor de la gente, el 10 se calzó el traje de hincha y alentó como una persona más.
Muchos podrán estar en desacuerdo con él. Es que en la vida de un ídolo siempre habrá alabadores y detractores, sin embargo ayer, Román manifestó su pasión por la azul y oro.
Redacción: LaNúmero12-->
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