Lo he dicho muchas veces: la Bombonera es el mayor espectáculo del mundo del fútbol. Al menos, para mí. El miércoles por la noche jugaron Boca y Corinthians (1-0) por la Libertadores y el ambiente es imposible de describir en estas líneas. Difícil de comparar con algún estadio de España. Un directivo de Boca y amigo, Richard Willmott, me llevó a verlo por primera vez a un palco en la famosa tribuna-pared de Boca, ésa que es vertical cien por cien. Qué bonito. Lo dicho: nunca viviré un ambiente como éste en una cancha de fútbol.
En el descanso me fui a recorrer palcos privados: el de Maradona, que no estaba; o el de Mauricio Macri, alcalde de Buenos Aires; hasta llegar al que ocupaba Juan Román Riquelme, que no jugó por lesión. Me invitó el 10 a pasar y ahí estaban Viatri, Paredes, Ibarra y otros jugadores de Boca no convocados. Hablamos del Barça, de la final alemana y de Boca, claro. No creo que Román esté para el superclásico del domingo. El miércoles era el hombre más buscado de todo el estadio. Y allí estuvimos.
Antes del choque, representando a Marca.com, estuvimos en la Fox, la cadena de deportes líder en toda América. Te ven desde Bolivia (me mandó un mensaje el español Miguel Ángel Portugal, técnico de Bolívar) hasta Colombia (donde nos estaban viendo en la redacción de Marca Colombia), pasando por Buenos Aires, donde me 'pilló' el amigo Mario Husillos, secretario técnico del Málaga de gira por estos países para diversas reuniones y seguimientos de jugadores. Y con ésas terminó el día. El jueves toca Guardiola.

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