domingo, 28 de abril de 2013

La cabeza en la Copa

Boca, con un equipo con varios suplentes, perdió 1-0 ante Estudiantes en La Plata a pesar de que, una vez más en este Torneo, tuvo las chances más claras y mereció mejor suerte. Todos los boletos están puestos en el duelo del miércoles con Corinthians, por la ida de los octavos de final de la Libertadores.



A Boca y al Corinthians ya nada los separa. Pasó Estudiantes por la undécima fecha del Torneo Final, este campeonato empecinado en esconderle sonrisas a Boca, pasó con otra derrota por 1-0 en La Plata, pasó con méritos y chances que podrían haber dibujado otro partido, pero lo mejor del caso es que pasó. Ya pasó. Y ahora todas las fichas están puestas en el primer duelo de octavos de final de la Copa Libertadores, este miércoles a las 21.50 en la Bombonera, en una noche de ésas que sólo en La Boca pueden vivirse.
El último test antes del choque con los brasileños, para el que Carlos Bianchi preservó medio equipo, apenas dejó la confirmación de que Lautaro Acosta, de delantero, esta vez junto a Silva, tiene pimienta y desborde. De sus arranques nacieron las situaciones más claras de Boca, que sumado a la movilidad de Sánchez Miño y el criterio para mover la pelota del resto, hizo que el equipo del Virrey no sólo fuera superior a su rival sino que también mereciera el gol. Pudo ser con ese cabezazo del Tanque, tras un centro del propio Sánchez Miño, pero el cabezazo fue interceptado por Rulli con un manotazo exacto. Lo que se hizo costumbre en este semestre de suerte esquiva.
En la segunda parte, en la primera aproximación seria de Estudiantes, llegó el remate, el rebote, Núñez y un gol que fue demasiado castigo para uno y demasiado premio para otro. Con el ingreso de Leandro Paredes, Boca tuvo otra dinámica del medio para arriba y generó peligro con disparos de media distancia, que transformaron a Rulli en figura. Hasta hubo un penal no cobrado por Abal, producto de una infracción a Acosta dentro del área grande. El equipo intentó auque el marcador nunca pudo variar.
Pero, en definitiva, un resultado que ya está en la estadística y que, para olvidar pronto, nada mejor que un duelo de Copa como en las viejas época. Ahí va Boca, con sus limitaciones y dificultades, es cierto, pero también con Carlos Bianchi en el banco, con Román Riquelme en la cancha, con la historia en el lomo y los hinchas en las tribunas para empujar hacia otra noche de gloria. Allá vamos…

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