Cuando se apaguen las polémicas, que no fueron pocas, llegará el tiempo para el análisis sobre este punto que Boca se trajo de Avellaneda y que lo deja lejos de la pelea grande en el torneo Final. Pero primero la semana se llevará una buena cantidad de horas de radio, de televisión y de centímetros de diarios discutiendo el penal de Chiqui Pérez a Leguizamón, la expulsión de Cellay por último hombre y el empate de Morel Rodríguez que nació de un offside. Un clásico caliente, lleno de polémicas, de situaciones, de emociones, que certifica porqué Boca e Independiente son dos grandes del fútbol argentino más allá de este presente irregular.
Independiente tuvo una doble chance de gol al minuto de juego, con Caicedo, y ahí nomás quedó expuesto lo que sería una constante en el partido: relatores alargando la n de Orion, tras una y otra tapada, y miles de hinchas del Rojo con el gol atragantado una y otra vez. Porque Independiente desnudó viejos desajustes defensivos de Boca y también sus propios viejos dramas para marcar goles. De méritos no se gana, se sabe, y toda la efectividad que no tuvo el local la mostró Boca en su primera llegada clara. Salida rápida de Sánchez Miño, que manejó la contra con sabiduría de experimentado, y centro justo para que Silva pusiera el 1-0 con un cabezazo perfecto. Nadie se lo imaginaba en Avellaneda aunque, por la historia reciente incluso en ese estadio, alguno podría haberlo imaginado…
Bianchi esperó el entretiempo para ajustar el equipo y, no bien empezó la segunda parte, reacomodó las líneas con el ingreso de Clemente por Pol Fernández y de Somoza por el Burrito Martínez. El mensaje fue claro: a aguantar. Y Boca aguantó lo que pudo, hasta donde Orion pudo, porque tras una tapada genial a Farías quedó suelto el rebote y Morel Rodríguez no perdonó con un bombazo implacable.
Boca, con este empate, sigue con un solo triunfo en el torneo Final, aquel de la fecha inaugural ante Quilmes, y mira de lejos la cima. Pero la energía, está claro, ahora está puesta en el partido crucial de este miércoles, con Barcelona, y en esa Copa Libertadores que siempre es una obsesión.
Texto: Prensa Boca Juniors





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